Desde el mundo docente tenemos el gran privilegio y la responsabilidad de influir en los adultos del futuro. Es durante los primeros años de vida donde se forja la base de la personalidad y se interiorizan los valores que moldearán el comportamiento de los más pequeños hacia sí mismos, hacia los demás y hacia el medio.
La escuela nos ofrece multitud de situaciones que se pueden aprovechar para incluir prácticas sostenibles e involucrar, además, a las familias
8 acciones para enseñar la sostenibilidad en Educación Infantil
En estas edades tempranas, será necesario inculcar en los niños el sentimiento de pertenencia al medio ambiente y la importancia de cuidar el lugar donde vivimos. La escuela nos ofrece multitud de situaciones que se pueden aprovechar para incluir prácticas sostenibles e involucrar, además, a las familias:
- Para la hora del desayuno, instalar papeleras en el aula con dibujos de los diferentes desechos para facilitarles el aprendizaje de reciclar, convirtiéndolo en un juego. Si las habilidades de los niños lo permiten, podríamos utilizar sus propios dibujos

- Evitar en la medida de lo posible los envases de plástico desechables, optando por botellas rellenables y tarteras.
- Realizar juguetes con materiales reciclados. En el proceso de recogida de material contaríamos con la ayuda y colaboración de las familias. En mi experiencia personal, los pequeños cuidan y valoran más aquellos materiales que han elaborado por sí mismos.

- Utilizar recursos naturales en la elaboración de pequeños proyectos en el aula, por ejemplo, para la decoración en los cambios de estación.
- Reutilizar materiales conocidos para juegos diferentes. Aunque actualmente disponemos de muchos recursos para trabajar en el aula, debemos descubrir y sacar el máximo potencial de cada uno.

- Colocar carteles con dibujos atrayentes a la altura de los pequeños en los lavabos, recordando la necesidad de cerrar el grifo mientras nos lavamos las manos para evitar malgastar agua.
- Traer libretas antiguas de casa en las que aún queden hojas limpias para usar en juego simbólico, como anotar comandas en el restaurante o precios en la tienda.
- Reutilizar el papel usado por una sola cara y darles un nuevo uso.
Gracias a estos pequeños cambios y otros muchos que podemos realizar en nuestro aula, creamos y educamos a personas responsables con el medio ambiente en el que vivimos.
Lo que se aprende con motivación, se queda en el corazón.
No podemos olvidar incluir la función lúdica en todo el proceso de introducción de prácticas sostenibles en la escuela; lo que se aprende con motivación, se queda en el corazón.
