Al hablar de medio ambiente y de comunicación es necesario establecer un criterio claro sobre estas dos expresiones. La comunicación, desde su etimología, deriva del latín communicare, que significa “compartir algo”. Por su parte, el medio ambiente es el conjunto de componentes con los que interactuamos todos los seres vivos, por ende, engloba temas de contaminación, daño ambiental e impacto de las acciones del ser humano.
En la actualidad disponemos de mucha información a nuestro alcance, aunque no siempre es de calidad. Y aquí radica el reto que los profesionales de la comunicación tenemos por delante.
COMBATIR LA INFOXICACIÓN, CLAVE PARA EL DESARROLLO
La infoxicación y la globalización hacen que la tarea de comunicación tenga ciertas dificultades en el momento de determinar las estrategias, ya que éstas deben contener acciones claras.
Tener claro el público objetivo, el mensaje, cómo lo vamos a hacer y cuáles serán nuestros canales es indispensable para que nuestra estrategia de comunicación sea efectiva
El cambio de paradigma que conllevan los avances tecnológicos, sobre todo en la forma de presentar los mensajes, es uno de los retos que debemos superar aún.

Para ello, tener claro el público objetivo, el mensaje, cómo lo vamos a hacer y cuáles serán nuestros canales de comunicación es indispensable para alcanzarlo, sabiendo que una adecuada estrategia es la principal herramienta para disminuir el impacto que el ser humano tiene en la contaminación ambiental.
LA COMUNICACIÓN COMO ALIADA
Somos responsables de lo que decimos, pero sobre todo de lo que callamos, por eso la comunicación debe ser una aliada para que las empresas públicas y privadas informen sobre el verdadero impacto que tienen en su operación hacia el medio ambiente, ya que esto es el pilar principal de la responsabilidad social corporativa, RSC.
La comunicación debe ser una aliada para que las empresas públicas y privadas informen sobre el verdadero impacto que tienen en su operación hacia el medio ambiente
Y, por supuesto, más allá de comunicar es tomar acción y establecer políticas y estrategias para mitigar los impactos que está provocando con su actividad económica. Estas acciones y comunicaciones el público las reconoce, y las premia y castiga a partes iguales.
Aquellas empresas que no se adapten a las nuevas demandas de los consumidores tendrán que enfrentarse a la opinión pública y su trayectoria se acortará en el tiempo. Sin embargo, una empresa concienciada con esta problemática, que además ponga de su parte para ayudar a su comunidad será recompensada, tanto en la reputación como con el prestigio empresarial. Todos deberemos aspirar a conseguir una comunidad mejor.
¡Suscríbete a nuestra newsletter!
